miércoles, 4 de junio de 2014

jueves, 29 de mayo de 2014

Juan Carlos Zapata: Mucho tiempo nublado para los pilotos del PSUV y el Gobierno

Henrique Capriles se los ha advertido: que no reviente. Que esto está por reventar. Ellos no oyen. Qué sabe ese golpista, dirán. Capriles esta semana habló otra vez: el piloto. Qué pasa con el piloto. Hoy Roberto Enríquez (columna en El Nacional) va directo al grano: Maduro luce extraviado. Y no es solamente Maduro. Es todo el gobierno. Es todo el PSUV.

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Mucho tiempo nublado para 

los pilotos del PSUV y el Gobierno

28 de mayo de 2014 a la(s) 7:15
Henrique Capriles se los ha advertido: que no reviente. Que esto está por reventar. Ellos no oyen. Qué sabe ese golpista, dirán. Capriles esta semana habló otra vez: el piloto. Qué pasa con el piloto. Hoy Roberto Enríquez (columna en El Nacional) va directo al grano: Maduro luce extraviado. Y no es solamente Maduro. Es todo el gobierno. Es todo el PSUV.

En lo político, por ejemplo, nadie, ni siquiera en el chavismo llega a entender la jugada del poder de meter preso a dos alcaldes, convocar nuevas elecciones y perderlas luego de manera aplastante. En la decisión original faltó el piloto. En la conducción de la campaña electoral faltó el piloto. En la movilización el día de las elecciones faltó el piloto. El caso de San Cristóbal más patético aún: ni siquiera el candidato rojo pudo votar. Faltó el piloto. Fueron divididos, y en ello también faltó el piloto. Ahora dicen que los resultados estaban cantados a favor de la oposición: si era así, ¿por qué no echaron el resto? Por falta de piloto. Pero estas dos elecciones arroja tres perdedores directos. Aquí es donde hay que pensar mal. El primero, José Vielma Mora; el segundo, Francisco Ameliach; y el tercero, Diosdado Cabello, padrino de ambos gobernadores, el del Táchira y el de Carabobo. Tres factores del partido militar chavista. Puestos a prueba. Quizá, hay que seguir pensando mal, alguien esté jugando anticipado de cara al congreso del PSUV. Parece ser el juego de un copiloto.

En lo económico, comienzan a juntarse los dos discursos. El de Capriles y el de los analistas del chavismo. La crisis ya está aquí. La recesión cogió cuerpo. Y crisis, recesión, inflación, es sinónimo de más pobreza. Que es el síntoma de las últimas cuentas oficiales. Los chavistas ahora sí, al cabo de meses de discusión, se preguntan por qué la deuda con los sectores, por qué la situación de PDVSA, por qué el desabastecimiento, por qué faltan los insumos en los hospitales. ¿Por qué? ¿Por qué? Ellos poseen la respuesta. Aún les cuesta admitir el fracaso del modelo, y les cuesta identificar, uno a uno, a los autores del gran robo de las divisas. Va a llegar.

Resulta que otros especialistas del chavismo señalan que el gobierno está perdiendo la batalla de la comunicación frente a la MUD.  Si ello fuera completamente cierto, entonces es más grave el asunto, teniendo en cuenta la batería comunicacional reforzada con las recientes compras de medios. Si con todo y el poder mediático, el gobierno pierde, nuevamente hay que preguntarse ¿dónde está el piloto?

Lo que pasa es que la realidad es la realidad. Y ha comenzado a estallar. Los inventos y las mentiras, la propaganda y los anuncios rimbombantes, no pueden tapar esa realidad. Tan cara en el estómago. Tan cara en el corazón. 

lunes, 10 de marzo de 2014

martes, 27 de marzo de 2012

Un vapor de odio cubre el país y su veneno recorre calles... se cuela en apartamentos...

Ilustración de Dumont


Este artículo de Carlos Raul Hernández, que leí en El Universal, me conmovió. Muestra un país en el mayor caos. Jamás pensé que íbamos a vivir en este desastre. Los jóvenes tenemos la responsabilidad de enfrentar esta situación. Primero tenemos que comprometernos ...

Perfume flor de cuchillo


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

El ministro cuando declara alarma la opinión pública. Ojos y rictus punzantes de odio, tal vez su único sentimiento plenamente desarrollado. Cutis de un furor pálido, poderoso. Los crímenes atroces que ennegrecen los días y contaminan el aire con perfume de sangre, no le interesan, pero sí tranquilizar a los criminales, aclarándoles que no habrá represión. Como los nazis.

Pero los ciudadanos que se oponen legítimamente al gobierno, la oposición, figura normal en los países civilizados, son "apátridas", "terroristas" y cualquier otro término del vertedero sintáctico revolucionario. El lenguaje ruin de la violencia desde el gobierno contra los ciudadanos inermes.

La diputada que abofeteó ante las cámaras a un periodista, hoy en el Gabinete, con un frenesí que sale de las entretelas del corazón, de los intercostales y pone la sangre negra, pedía cárcel, represión, persecución, contra los que critican el fiasco revolucionario, la perversidad de sus fines, la banalidad del esfuerzo por él.

Como si lo intenso del ultraje pudiera borrar de la realidad la ola de espanto y violencia que sacude al país. Un séquito de agentes motorizados acompañaba al cementerio a un policía asesinado por los delincuentes. En sus rostros no había tristeza sino furia.

Más adelante un conductor patea furioso el pequeño automóvil de una señora aterrada y a pocos pasos dos perros callejeros se destrozan. Un vapor de odio cubre el país y su veneno recorre las calles, entra en los ascensores, se cuela en los apartamentos. Motorizado a toda máquina por la acera, casi atropella una niña. El descenso de Dante al infierno.

Se huele el Mal. Morgue, funerarias, madres y esposas, gargantas desgarradas, privadas por el llanto. Es el mundo cenagoso creado por "el socialismo", en ruinas, en puertas de una Guerra Federal. Los responsables serán una terrible mácula en la historia de Venezuela. Tienen chance de rectificar.

Han hecho su forma de vida en la mentira descabellada, diabólica, ante la estupefacción de los oyentes. El parecido de los actores de este thriller con los inquisidores es prodigioso. Safransky dijo que la única diferencia entre un Gestapo, un NKVD, un Guardia Rojo y un inquisidor, era que vestían modas distintas.

Las sesiones de lo que alguna vez fue un Parlamento, se convirtieron en Autos de Fe, donde los diputados gubernamentales levantan calumnias alucinantes, atentados, magnicidios, conspiraciones criminales, torvos planes, en los que implican personas reconocidas por una vida decente. Nada tan parecido a la lógica de un inquisidor como la de un "revolucionario" porque una causa trascendente justifica todo crimen.

El diputado cuenta verdades que no han ocurrido, no van a ocurrir jamás, y se saben falsas, pero que él puede hacer verdaderas. Johan Johanes, un canalla inquisidor de Baviera, inventó el puñal retráctil. Llegaba con su asistente a las aldeas e iniciaba el "procedimiento de brujas".

Según el manual de Kraemer y Sprenger, el Malleus Malleficarum, las brujas no sentían dolor. Sobre una tarima construida en la plaza, paraba a las sospechosas con los ojos vendados, y ante la concurrencia "hundía" el largo -y flexible- puñal en los cuellos de una por una. Como en efecto no sentían nada, allí estaba la "prueba" del pacto con el diablo. Cobraba por cada una que iba al fuego y se apropiaba de lo que la pobre tuviera ¡Exprópiese!

En 1303 los Caballeros Templarios, orden religiosa armada extendida por Europa y con entrenamiento de combate equivalente a los seals actuales, despertaba celos y envidias en el poder. Pese a su sumisión incondicional a las autoridades, el Rey mandó a arrestarlos en toda Francia

Los acusaron de culto satánico, homosexualidad, pederastia, asesinatos, suplicios a secuestrados, antropofagia y sexo con el Diablo. Los cargos los hizo Esquiu de Floyrán (padre de los esquiroles) de la "guerrilla comunicacional". Bajo tortura, reconocieron todo lo atribuido y aportaron más

Kewis Karol cuenta que presenció durante la Revolución Cultural, cómo el joven guía turístico que lo acompañaba, acusado por su jefe, se autocrítico y reconoció que hacía el trabajo "con fines pequeño burgueses y no por la Revolución". Lo detuvieron para reeducarlo.

Una de las figuras más espeluznantes del siglo XX, Castro, encargó al héroe que le podía hacer sombra, el general Arnaldo Ochoa, que se encargara de investigar el tráfico de estupefacientes, con el propósito cumplido de acusarlo y hacerlo fusilar posteriormente.

Más que un nuevo presidente se necesita un exorcista.

@carlosraulher
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